“Ahora pasa algo cada diez años. Y todo lo que hacemos es reconocer que
hace falta que ocurra algo y ponemos nuestro grano de arena para que así sea. ¿Quién sabe? Podríamos ser los próximos Rolling Stones… ¿Qué habría pasado si Jagger y Richards hubieran creído que Chuck Berry y Elvis Presley habían sido los últimos? A nadie le gustaba Chuck Berry tanto como a Mick Jagger y a nadie le gustaba tanto Elvis Presley como a Bob Dylan. (…) Por eso me jode tanto que la gente diga que esto o lo otro está muerto y que ya se ha inventado todo. Solían decir lo mismo cuando dibujaba y escribía poesía. ‘Oh, todo esto ya se ha dicho antes.’ Y yo pensaba que era para partirse porque yo no lo había oído. Quiero ocuparme del ahora, no me basta con escuchar que otros lo hicieron en la historia o ver que los Rolling ya lo hicieron. No me basta. Nosotros somos el mejor espectáculo para nosotros mismos.”
Patti Smith
Cuando pienso en una mujer artista, pienso en Patti. Cuando pienso en una mujer con personalidad, pienso en Patti. Cuando busco inspiración, busco a Patti. Sí. La búsqueda de referentes no es indispensable, pero sí enriquecedora. Patti se encontró la misma situación en la que, probablemente, nos encontramos todas cuando queremos ver hasta dónde podemos llegar: ¿dónde están las mujeres? A parte de caras y cuerpos bonitos, el arte no nos ha dado demasiadas mujeres en las que mirarnos. El papel de la mujer en el arte queda reducido a la musa y a la amante del artista, meramente decorativa, prácticamente pasiva; y eso esperaba ser Patti, aspirando bastante alto, tal vez alguna desdichada amante de algún artista. Menos mal que su vena creativa no se lo permitió. Por el arte, por la música, por la poesía, por el rock y por las mujeres en general, menos mal.
Suelo creer que sentirse raro es un primer paso para ser inconformista. Sentirse raro porque tú lo eliges o porque los demás ya lo han elegido por ti, qué importa; lo importante es la sensación de rechazo, de no entrar en los planes que tienen para ti, en las pautas que deberías seguir. Cuando la realidad te jode, no te queda otra que tomar distancia, y tomando distancia nos damos cuenta de muchas cosas. Cuando ves que no eres la chica que todos quieren, la chica guapa, silenciosa, sonriente, complaciente, la chica agradable porque expresa poco para no dar sombra, porque no grita, no protesta ni insulta, la chica femenina que se espera que seas, entonces realmente empieza a joderte de verdad esto a lo que llamamos feminidad. Y cuando Patti era una adolescente, delgada y larguirucha[1], prefería un novio jamaicano antes que los deportistas populares y triunfadores que, por supuesto, cumplían y encajaban perfectamente con lo que se esperaba de ellos.

La mente moderna se ha vuelto cada vez más calculadora. La exactitud en el cálculo que se da en la vida práctica de la economía monetaria corresponde al ideal de la transportación del mundo a un problema aritmético, así como a fijar cada parte del mundo por medio de fórmulas matemáticas.”
“Todo el mundo está harto de lo antiguo. Siempre actuando al dictado de unos cuantos puretas salidos de la universidad, e hijos de padres ricos. Nos miran de arriba a abajo y nos tratan como tontos, y esperan que seamos nosotros los que paguemos libras por poderlos ver mientras actúan, y no al revés. Y la gente permite que esto suceda. Pero ya no. Ahora hay un montón de grupos nuevos que vienen exactamente con la actitud contraria. Ya no es condescendencia. Es pura y simple honradez.”
“Eso que es sagrado tiene como producto derivado una felicidad sin causa. Porque ésa es la verdadera y eterna felicidad que hay. Es esa felicidad que no tiene causa. Alguien te dice “¿Por qué estás feliz?”, y tú simplemente no sabes. La verdadera felicidad no tiene una causa; no hay razón para ella; no es el resultado de obtener o encontrar algo. (…) Y ése es el tipo de felicidad que emerge de lo sagrado. (..) Sólo está allí. Es sólo la naturaleza de la realidad: hay esta emanación de bienestar.”




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