Wish you were here

Pink Floyd es uno de aquellos grupos sobre los que me intimida hablar. Su obra, su música, sus componentes, su significado… Todo lo que producen y todo lo que les rodea me parece de una gran importancia y trascendencia, tan grande que me veo incapaz de alcanzarlo todo, de comprenderlo y explicarlo todo. Del mismo modo, me veo también incapaz de hablar de un solo álbum, y menos aún de una sola canción. Así, ya lo advierto desde un principio: mi aportación no será amplia, ni abarcará todo lo que debería abarcar cuando se habla de una banda de tal envergadura. Pero no puedo resistir expresarme.

Pink Floyd tocan una música que hay que saber escuchar. Hay que saberla escuchar porque es pura experimentación y psicodelia. Hay que saberla escuchar porque pensar en Pink Floyd no es pensar en sus singles ni en sus pocas canciones de tres minutos. Pensar en Pink Floyd es pensar en sus álbumes. Hablamos de álbumes, y hablamos de conceptos. El álbum conceptual, la ópera, la totalidad, la simetría, la redondez, la idea. Esto es Pink Floyd. “The Wall” es una idea creada y desarrollada en varias canciones, como lo son muchos de sus otros discos. Escuchar una canción aislada de la siguiente no tiene ningún sentido, queda cojo, incompleto. Por eso no se puede escuchar Pink Floyd como se escuchan otras bandas de rock o de pop; hay que entrar en una idea y, también, en un estado.

Foto de Storm Thorgerson

En 1975 se editó el noveno disco de Pink Floyd: “Wish you were here”[1]. Es un álbum homenaje a Syd Barret, el fundador de Pink Floyd, quien abandonó el grupo a finales de los 60 debido a sus problemas con las drogas. Consta de cinco canciones, y su duración total es de casi 45 minutos. Todas las canciones me parecen fantásticas. “Shine on you crazy diamond”[2] dura un total de 25 minutos, aunque tiene nueve partes distintas, cinco de las cuales se unen a la misma canción al principio del disco, mientras las otras cuatro ocupan el final del disco también transformadas en una sola canción. Es un estado, aireado, de brisa, pero también de tristeza. “Welcome to the machine” y “Have a cigar” son canciones que hacen referencia a la industria de la música, manifestando el palpable desencanto que vivía el grupo para aquel entonces.

Pero la canción en la que me gustaría centrarme es en aquella que da nombre al álbum, “Wish you were here”. No es sólo una de las canciones más populares de la banda, sino también una de las mayores baladas que existen, con una gran carga emocional y sentimental concentrada en unos pocos minutos. Sencilla y madura al mismo tiempo, con un ritmo pausado, dos guitarras, una voz de fumador de Gilmore, una radio que suena distorsionada al principio de la canción, y unos versos excelentes, la canción suena limpia y pura, sincera. Contrariamente a lo que se puede pensar al leer el título, no se trata de una balada de amor, sino de un pequeño canto de amistad perdida, nostálgico, de amistad perdida en un mundo triste y sin sentido. Amistad que supone, ante todo, comprensión y compañía para esta vida.

Wish you were here

So, so you think you can tell
Así que crees que sabes distinguir
heaven from hell
el cielo del infierno
blue skies from pain
el cielo azul del dolor
Can you tell a green field
¿Sabes distinguir un campo verde
from a cold steel rail?
de un frío raíl de acero?
A smile from a veil?[3]
¿Una sonrisa de un velo?
Do you think you can tell?
¿Crees que puedes distinguir?

And did they get you to trade
¿Consiguieron hacerte cambiar
your heroes for ghosts?
tus héroes por fantasmas?
Hot ashes for trees?
¿Cenizas ardientes por árboles?
Hot air for a cool breeze?
¿Aire caliente por una brisa fresca?
Cold comfort for change?
¿frío confort por un cambio?
And did you exchange
¿Y cambiaste
a walk for a part in the war
un papel principal en la guerra
for a lead role in a cage?
por un papel protagonista en una jaula?

How I wish, how I wish you were here
Ojalá, ojalá estuvieras aquí.
We’re just two lost souls
Sólo somos dos almas perdidas
swimming in a fish bowl
nadando en una pecera
Year after year.
Año tras año
Running over the same old ground.
Corriendo sobre el mismo viejo camino
What have we found?
¿Qué hemos encontrado?
The same old fears.
Los mismos viejos miedos.

Wish you were here.
Ojalá estuvieras aquí.

Carátula del álbum

Si tuviese que elegir una palabra para describir esta canción, diría hastío. Hastío por la vida, por el mundo. Hastío, desgana, desencanto, tristeza, nostalgia, desilusión. La muerte en vida, en cierto modo. Esta canción es un himno al desengaño, un himno solemne y apático, bordeando la depresión. ¿Qué pasó con… todo? ¿Qué pasó con los sueños, la ilusión, el entusiasmo, las ganas de vivir? Siempre lo mismo. Los mismos caminos, los mismos miedos. Ya no vemos la luz donde la veíamos antes, ya no hay esa alegría donde ahora sólo vemos tristeza, colores grises, y una sensación terrible de perderse, dar vueltas, y volverse a perder. Sin rumbo. Un vagabundeo fantasma, seco. No era todo tan fácil.

Y en este desierto muerto, en el que finalmente sólo suena una brisa que barre la alegría de otros tiempos, sólo pienso “ojalá estuvieras aquí”. Porque sabemos que el mundo va mal, sabemos que ni la ilusión ni la alegría ni los sueños son eternos, porque puede cansarnos este tiempo, esta tierra, esta vida. Pero al menos – sólo pido – al menos me gustaría que estuvieras aquí. Todos tenemos otra alma perdida, tan perdida como la nuestra, que nos gustaría que nos acompañara dando vueltas en esta pecera. Es el último alivio que nos queda.


[1] Respecto a la carátula del disco (véase la última imagen): el saludo del hombre en llamas, también podría ser interpretado como Syd Barrett. Alguien sin problemas saludando a alguien que sí los tiene. Ambos están situados en un mundo frío (el show business, tal vez). Podemos ver que en esta imagen se hace presente nuestro elemento fuego. Es más, la frase “Getting Burned” en el medio artístico significa además “Ser estafado en sus regalías”, por lo que tiene una directa conexión con “Have a Cigar”. Incluso el vendedor sin alma ni rostro y que vende en el desierto sería el hombre de Have a Cigar, el representante, quien lleva curiosamente postales de los álbumes “Dark side of the moon”, “Obscured by clouds” y “Wish you were here”. (extraído de: http://watmo.blogspot.com )

[2]Shine on You crazy Diamond” escribe el nombre de Syd con sus iniciales.

[3] Véase la primera imagen: el velo. El velo rojo es una relación directa con la ausencia, la risa de Barrett, tras el velo representa la relación del aire con Syd. Alguna vez se le preguntó a Storm Thorgerson (creador de estas fotografías) quien era la dama tras el velo a lo que Storm respondió que el velo era un símbolo de ausencia, para ocultar un rostro o cuando alguien fallecía. Aunque Storm no reveló el nombre de la mujer dijo que era la esposa se un hombre famoso. (extraído de: http://watmo.blogspot.com )

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~ por Lillith Kozmicamente en 10/09/2009.

2 comentarios to “Wish you were here”

  1. En 20/11/2008

    Helter Skelter (http://helterskelterr.blogspot.com) dijo:

    Excelente entrada. Podías actualizar más a menudo. Recomiendo leer “Inside Out: A personal history of Pink Floyd” escrito por Nick Mason. Editorial Ma Non Troppo, Robinbook (2004)

    Un saludo.

  2. En 23/11/2008

    Kalitro dijo:

    Ahora mismo si hay una banda y una canción significativa para mí es esta, casualmente.

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