Ojalá

“Pasaron los años y el recuerdo de aquel amor tan bonito, tan productivo, tan útil (ojo, no confundir con utilitario), enriquecedor, de aporte a uno… pues, estaba obsesionado yo con esa idea. Y porque fue un amor frustrado, tronchado por las circunstancias, por la vida, no fue una cosa que se agotara, pues se me quedó un poco como un fantasma y por eso compuse esta canción en un momento quizás de delirio, de arrebato, de sentimiento un poco desmesurado: ojalá esto, ojalá lo otro…”

Silvio Rodríguez

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La vida académica peca de querer dar demasiadas respuestas. Como si la visión tras los libros fuese más lúcida y brillante parece que la precisión de las palabras académicas es suficiente para alcanzar a comprenderlo todo. Como águila vuelan muchos academicismos. Como águila, incluso en sociología, puede tenderse a deconstruir lo existente, lo real, porque es un real social, caprichoso, variable; en definitiva, aleatorio. Por muy latentes y carnosos que sean los hechos, el análisis frío y distante puede deconstruir la realidad que observa, porque incluso ésta fue construida con arbitrariedad y antojo. Deconstruyendo, deconstruyendo, al final una queda desnuda. Deconstruyendo, aquello a lo que nos sujetamos es cada vez más líquido. Deconstruyendo, lo que creíamos real puede revelarse de repente como una mentira. Una hermosa y triste mentira que insistimos en creer, por años, por vidas, hasta que cae, casi por su propio peso, por su propia falsedad.

Teoría existe sobre cualquier cosa que imaginemos, existe teoría sobre la ciencia, teoría sobre la misma teoría, teoría sobre los teóricos; teoría para explicarnos todo lo que vive, todo lo que es. Y vive aquí, desde el momento en que nacemos hasta nuestro último suspiro, de un modo presente y cautivante, vive el amor. Y el amor, ay, el amor también puede deconstruirse, caer, por su propio peso, por su propia falsedad. Por ello, teoría del amor hay, incluso, demasiada. Y práctica del amor, aunque a menudo torpemente, hay muchísima más, de un modo hermosamente popular y universal. El mito del amor romántico que empieza con Romeo y Julieta ha ido creciendo, convirtiéndose en algo casi innato en nuestra naturaleza. De Romeo y Julieta a Werther, a todas las novelas femeninas de los últimos dos siglos, a todas las películas Disney, a los veinte poemas de Neruda, a las rimas de Bécquer, a tantas baladas de hard rock, al encontrar tu media naranja, al meetic, a San Valentín, a las lunas de miel, al motivo gravitacional de nuestras vidas. Grande, único, excluyente, exclusivo: el amor romántico.

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Las últimas teorías sobre el amor romántico lo culpan de la violencia de género. Lo culpan del sentirse incompleto, dependiente, inútil sin la otra persona; le culpan del dejarse maltratar, del amar ciegamente, del amar para luego odiarse. Aunque ciertos extremos se toquen, permitidme dudar, al menos, de que esté cerca, tan cerca como dicen, el amor del odio. Quiero creer que se trata de un amor mal entendido, quiero creer que es una vertiente enfermiza, insana, perjudicial, aquella que acaba desbocándose en odio – odio por envidia, celos, rabia o impotencia. Pero no quiero creer, me niego a creer, que el amor conduzca al odio, así, como si de un camino llano y fácil se tratara, como si el amor estuviese sólo a un paso, a un mal gesto, una mala palabra de caer en llamas de ira. El amor tormentoso e hiriente que lleva al desgaste emocional, ese amor de lágrimas vertidas en pozos negros sería un triste reflejo de aquello que podemos llegar a hacer, llegar a ser. Cuando amar supone sufrir, cuando amar lleva a odiar, ¿qué estamos haciendo exactamente?

Sin plantearme encontrar respuestas por ahora, aunque incesante en mi búsqueda, como la de todos, por encontrar un camino, un ser correcto, un hacer correcto, en este arte del querer, me confundo en la que es, probablemente, mi canción de amor favorita. Un tiempo atrás me dijeron que el mensaje de la canción era totalmente diferente. ‘¿No sabes? Todo el mundo la confunde. ‘Ojalá‘ está dedicada a Pinochet, a la muerte del dictador. Es una canción de odio.’ Zas. Y ahí, así, como un balde de agua fría, se plantó la semilla, la duda molesta e incómoda. El sentimiento puro y romántico, de repente, hecho añicos. Después supe que no era cierto, Silvio defiende la postura amorosa de la canción. Pero las intenciones de la canción no me duelen. Lo que me duele, lo peor de todo, es que la letra puede confundir. Y confunde. Lo peor de todo es que uno puede dedicar exactamente las mismas palabras, en el mismo orden, en el mismo tono, tanto a una persona a la que ama locamente, como a alguien a quien odia con profundidad. 

Ojalá

 

Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin ti.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.

Ojalá se te acabe la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones.
Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.

Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de ti,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.

Ojalá se te acabe la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones.
Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.

 

Seguiré confundiéndome, sin duda, como sigue confundiéndome el amor, el odio y la vida. Seguiré confundiéndome porque alguien me dijo alguna vez que las gentes un poco dadas al arte estamos inevitablemente dadas a la contradicción. Seguiré confundiéndome porque la contradicción es humana. Más que una canción, éste es un poema de amor sonoro, sentido como pocos, doloroso incluso. El modo en que remueve mis entrañas no es el modo en que te odio. El modo en que me remueve, hasta desear que desaparezcas, para no verte tanto, para no verte siempre, es el deseo que me corroe cuando deambulo por mi oceánica nostalgia. Y no es el odio, no es el odio a lo que fue, a lo que es, a lo que fuimos; es puro e impotente odio al destino, a la distancia, a la ausencia.

Sin querer caer en histerias ni dependencias porque, a pesar de todo, algo aprendí leyendo sobre el amor; sin creer en mundos de hadas ni en medias naranjas, creo en la indecible presencia de lo vivido. Creo en la hermosa unión de almas que saben entenderse, tocarse, fundirse. Evoco la entrega mutua, el fluir de una esencia mágica y caprichosa, que no se ofrece fácilmente. Y entre las palabras de Silvio que oí de tus cuerdas alguna vez, no puedo odiar nada, sino agradecer, como seguro agradece Silvio, agradecer lo vivido, agradecer lo compartido. 

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~ por Lillith Kozmicamente en 16/02/2012.

4 comentarios to “Ojalá”

  1. Brutal nena

  2. Interessant blog; l’aniré seguint. Salut!

  3. Debería seguirte más de 1 millon de personas

  4. Saludos nuevamente ColibriLilith, sabes me parecen buenas las cosas que piensas,
    en verdad creeme que la contradiccion siempre nos lleva por caminos increibles,
    y para mi creo que es la lucha constante de quitarnos los lazos que nos deja la familia
    en lo genes, hay una cancion que me gusta es de J.M. Serrat y dice asi, ( Te dejan sus herencias, te marcan un sendero, te dicen lo que es malo y lo que es bueno pero.. ni los vientos son cuatro
    ni siete los colores, y los zarzales crecen junto con las flores, y el sol solo es el sol si brilla en ti, la lluvia solo lluvia si te moja al caer, ) la vida es muy sencilla, aunque a veces es dura, hay que vivirla como es, y no como los demas nos digan que lo hagamos, si te aman ama, y si te lastiman sigue amando. ama lo que haces, ama lo que vives, pero sobre todo amate a ti misma, asi jamas te sentiras culpable de nada, y no tendras peso alguno sobre tu persona, se una verdadera colibri, como este colibri que vive en mexico, y te dice las cosas como las siente, para mi un colibri es esto, Pequeño ( humilde ) Ligero ( libre ) tal vez lo que meciona Silvio en la cancion de Ojala, es solo el producto de una desiluciòn, todos en algun momento pensamos que tenemos la razòn y eso es absolutismo, pero a veces uno mismo es el culpable de que se den esas desiluciònes, porque nosotros mismos las conducimos hasta ese punto y la mayoria de veces es sin darnos cuenta, idealizamos tanto a la pareja que si no es como queremos que sea entonces es culpable y ese es el verdadero error, debemos aceptarnos como somos y aprender a convivir con nuestros propios defectos, dice el dicho, genio y figura hasta la sepultura, por eso creo que lo mejor es aceptar que la naturaleza jamas se equivoca, somos nosotros los que nos equivocamos y a veces nos conducimos por el camino erroneo, creo que debemos de aceptar las cosas como son es lo mejor que podemos hacer para poder vivir en paz, bueno cuidate mucho ok, ademas te dedico esta cancion en donde el autor expresa sus emociones sin membrete, SINCERAMENTE TUYO J.M. SERRAT, y un abrazo eterno para ti con mucho cariño desde mexico, tu amigo Daleth Colibri.

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