Whatcha see is whatcha get

“Ser moderno es encontrarnos en un entorno que nos promete aventura, poder, alegría, crecimiento, transformación de nosotros y del mundo y que al mismo tiempo, amenaza con destruir todo lo que tenemos, todo lo que sabemos, todo lo que somos. Los entornos y la experiencia modernos atraviesan todas las fronteras de la geografía y la etnia, de la clase y la nacionalidad, de la religión y la ideología: se puede decir que en este sentido la modernidad une a toda la humanidad. Pero es una unidad paradójica, la unidad de la desunión: nos arroja a todos en una vorágine de perpetua desintegración y renovación, de lucha y contradicción, de ambigüedad y angustia. Ser moderno es formar parte de un universo en el que, como dijo Marx, todos los sólidos se desvanecen en su propio aire.”

Marshall Berman

Street art by Blue

Hay una osada indiferencia reinando en las calles. Entre escaparates y envases deambulan, deambulamos, seres incompletos. Nuestro mismo ajetreo de pasos y miradas neutraliza, disuelve su intensidad, su potencia, su humanidad. Son tantos los encuentros a lo largo del día, tantos los cruces, las miradas instantáneas, las posibilidades infinitas de relación con cada una de las personas que vemos; hay tanta, tanta información, que saturamos[1]. Y en este estado, en una sobredosis de inputs, sólo nos queda refugiarnos, construirnos un caparazón de indiferencia, de no oír, ni ver, no más allá de lo más puramente aparente.

Hay una reinante indiferencia en las calles, y ésta va acompañada de las más frívola apariencia. Cuando se nos termina el tiempo y la voluntad de conocer, explorar a la persona que tenemos delante – y esto sucede, desgraciadamente, la mayor parte del tiempo – nos negamos a nosotros mismos una apertura. El encuentro con desconocidos sólo lleva a más incomprensión, a menos confianza, a una nula conciencia compartida. Las citas fugaces me hacen pensar que no era necesario esperar a la época de los cyborgs, los androides ni los replicantes para llegar a confundirnos lo que creemos real y lo que no. Bastaba la masificación urbana en la sociedad de consumo, una naturalización de la publicidad, la estética, lo aparente, la forma, la forma y la forma por encima del fondo. Con tan poco tiempo para rascar, pocos se molestan en llevar algo más tras la piel.

La sociedad del espectáculo

Pantallazo tras pantallazo, lo que creemos real nos llega por proyecciones. Las dos dimensiones en alta definición, los fotogramas perfectos, los estilismos impecables y las caras photoshopeadas han dejado de ser un reflejo de la realidad para convertirse en una aspiración de lo real, en definitiva, en una fuente de frustraciones. Esta sobreexplotación de los sentidos termina disolviendo nuestra capacidad de emocionarnos con aquello que no roce el espectáculo, lo llamativo, la más pura adrenalina; sólo existe aquello cubierto por toda la aura técnica que rodea la exquisitez de las películas. Kundera acuña el término ‘imagología’[2] para referirse a este fenómeno estético que estamos viviendo. Es a través del darle forma y forma y forma a lo que antes era contenido – como por ejemplo las ideologías políticas – cómo se está cambiando el ser por el parecer. La reducción de las ideas a imágenes construyen un mundo en el que lo sustancial pierde fuerza y sentido. Apariencias y simulaciones que, como también se dedicó a resaltar Baudrillard[3], configuran nuestro día a día, nuestro nuevo contacto con el mundo. La imagología es el arte de adornar y maquillar la realidad, hasta el punto que confundimos lo que es real con lo que es puro maquillaje. Aquello que sabemos deja de ser aquello que experimentamos, para ser esta bocanada de lucecitas, soniditos e imágenes; infinitas todas ellas, por supuesto. Ya destacó también Walter Benjamin la pobreza interior del individuo moderno, expuesto al vacío, viviendo en esta  ‘pobreza de experiencias’[4].

No encuentro casual que hayan sido tantos los filósofos e intelectuales los que se han visto abocados a abordar la confusión de la realidad con la ficción en la segunda mitad del siglo XX. Las vías por las que nos llegan los estados de desconcierto son varios, y no basta con pensar en la publicidad, en internet, en el consumismo, los medios, la moda, la masificación o la urbanización. Cuantas más explicaciones trato de encontrar, más me pierdo. Fruto también de esta época en la que vivimos, Gergen habla del yo saturado[5]. Nuestra red de relaciones se ha ampliado enormemente, y la intensidad de cada una de éstas ha disminuido. Caparazón, caparazón, y vanalidades sin fondo. Nuestro sentido de comunidad se disuelve, formando nuestra vida social un cúmulo de encuentros casuales. Entramos y salimos a pequeños mundos cada día, pero no pertenecemos, ni llenamos, ni nos abrigamos en un hogar. En este punto, ya no es solamente la identidad o la personalidad de los demás la que se nos hace más y más difícil de conocer y explorar, sino la nuestra misma. Porque en este caos de miradas y pasos hay un molesto ruido, de tantas voces como visiones, tantas miradas como pequeños mundos, tantas formas de, que todo aquello que en otros tiempos o situaciones podíamos asumir como verdadero, ahora entra en constante relativización. Entre tantas voces contradictorias, es difícil asegurar la propia.

Y, a pesar de todo, empiezo el 2013 con optimismo. Porque tanto divagar por el conocimiento me ayuda liberarme. Vislumbro cadenas y me iluminan huecos por los que escaparme. Por la misma naturaleza caótica de la modernidad, no puedo temer una predeterminación en mi personalidad, ni mi vida social, ni mis relaciones. Y sabiendo y viendo que tras los escaparates sólo hay un afán de creación de deseos innecesarios, y que tras las perfecciones mostradas en pantalla sólo hay un cúmulo de técnica cada vez más compleja, y que teniendo ventanas en casa no necesito encender ninguna otra pantalla; sé que puedo escaparme. Por eso mi canción de hoy contrasta enormemente con esta divagación posmoderna – en cuanto a forma, claro está, al contenido traté de darle explicación- , y recupero este sonido soul en el que las letras esconden poco y la música lo transmite todo. Partidaria de la sinceridad, lo directo y lo sencillo – que no es necesariamente lo obvio, lo simple o lo crédulo – hago mías las palabras de The Dramatics. Porque no renuncio a mi capacidad de conocer, abrirme, y a entusiasmarme con todo ello. Porque todavía no me siento tan extraña como para esconder tanto, porque aún sé dirigirme sin rodeos ni disfraces, me enorgullece saberme poner de frente y decir: lo que ves, es lo que hay. Así como The Dramatics, me siento tan real como para reafirmarme: Whatcha see is whatcha get .

Whatcha see is whatcha get

Some people are made of plastic
Algunas personas están hechas de plástico
You know some people are made of wood
Tú sabes que algunas personas están hechas de madera
Some people have hearts of stone
Algunas personas tienen corazón de piedra
Some people are up to no good
Algunas personas no tienen buenas intenciones

Aaaaah, but baby, I’m for real
Aaaah, pero cariño, yo soy real
I’m as real as real can get
Soy tan real como se puede llegar a ser
If what you’re looking for
Si aquello que estás buscando
Is real loving
Es amor verdadero
Then what you see
Entonces lo que ves
Is what you get
Es lo que obtienes

Ha, whatcha see (whatcha see)
Ha, lo que ves (lo que ves)
Is whatcha get (is whatcha get)
Es lo que obtienes (es lo que obtienes)
Whatcha see (whatcha see)
Lo que ves (lo que ves)
Is whatcha get (is whatcha get)
Es lo que obtienes (es lo que obtienes)
I said, what you see (whatcha see)
Dije, lo que ves (lo que ves)
Is whatcha get, now baby (is whatcha get)
Es lo que obtienes, ahora cariño (es lo que obtienes)
And the real thing is the best thing yet
Y lo real es lo mejor todavía
(Is the best thing yet)
Es lo mejor todavía

You know some people
Tú sabes que algunas personas
Are made of lies
Están hechas de mentiras
To bring you down
Para hundirte
And shame your name
Y avergonzar tu nombre
But baby, I have good intentions
Pero cariño, yo tengo buenas intenciones
(Good intentions)
(Buenas intenciones)
‘Cause breaking hearts just ain’t my game
Porque romper corazones no es mi juego
All I want to do is love you
Todo lo que quiero hacer es quererte
And sugar I won’t pin you with regret
Y cariño no voy a presionarte con remordimiento
If what you’re looking for
Si lo que tú estás buscando
Is real lovin’ (real lovin’)
Es amor verdadero (amor verdadero)
Then what you see
Entonces lo que ves
Is what you get
Es lo que obtienes
I say again
Lo digo otra vez
Whatcha see (whatcha see)
Lo que ves (lo que ves)
Is whatcha get (is whatcha get)
Es lo que obtienes (es lo que obtienes)
Look at me
Mírame
Whatcha see (whatcha see)
Lo que ves (lo que ves)
Is whatcha get (is whatcha get)
Es lo que obtienes (es lo que obtienes)
I mean, what you see (whatcha see)
Quiero decir, que lo que ves (lo que ves)
Is whatcha get, now baby (is whatcha get)
Es lo que obtienes, ahora cariño (es lo que obtienes)
And the real thing is the best thing yet
Y lo real es lo mejor todavía
(Is the best thing yet)…
(es lo mejor todavía)

Whatcha see is whatcha get

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[1] Georg Simmel ya reflexionaba en 1905 sobre la vida en las grandes metrópolis en su artículo ‘La metrópolis y la vida mental‘, describiendo los cambios que se producen en nuestra psique cuando los encuentros que tenemos diariamente son más bien un torbellino de inputs, inconexos entre ellos. En palabras de Simmel se trata de la ‘intensificación del estímulo nervioso’ a través del cual desarrollamos otro modo de hacer. No, no podemos ser plenamente humanos con cada humano que encontramos, porque sería agotador. Tristemente, debemos defendernos de tanto estímulo a través de la frialdad y la indiferencia, volviéndonos a un aislamiento y apatía para sobrevivir.

[2] Este concepto aparece en la obra de Milan Kundera ‘La inmortalidad'(1988). En el capítulo dedicado a la imagología se comenta: ‘Lo importante es que esta palabra nos permite finalmente unir bajo un mismo techo lo que tiene tantos nombres: las agencias publicitarias, los asesores de imagen de los hombres de Estado, los diseñadores que proyectan las formas de los coches y de los aparatos de gimnasia, los creadores de moda, los peluqueros y las estrellas del show business, que dictan la norma de belleza física a la que obedecen todas las ramas de la imagología. (…)  Todas las ideologías fueron derrotadas: sus dogmas fueron finalmente desenmascarados como simples ilusiones y la gente dejó de tomarlos en serio. Los comunistas, por ejemplo, creían que durante el desarrollo del capitalismo el proletario iba a empobrecerse cada vez más, y cuando un buen día se demostró que en toda Europa los obreros iban a su trabajo en coche, tuvieron ganas de gritar que la realidad estaba haciendo trampas. La realidad era más fuerte que la ideología. Y precisamente en este sentido la imagología la superó: la imagología es más fuerte que la realidad, que por lo demás hace ya mucho que no es lo que era para mi abuela, que vivía en un pueblo de Moravia y lo conocía aún todo por su propia experiencia.”

[3] Así lo cuenta Jean Baudrillard en su obra ‘Cultura y simulacro‘ (1978). Para un fragmento ilustrativo: Hoy en día, la abstracción ya no es la del mapa, la del doble, la del espejo o la del concepto. La simulación no corresponde a un territorio, a una referencia, a una sustancia, sino que es la generación por los modelos de algo real sin origen ni realidad: lo hiperreal. El territorio ya no precede al mapa ni le sobrevive. En adelante será el mapa el que preceda al territorio —PRECESIÓN DE LOS SIMULACROS— y el que lo engendre, y si fuera preciso retomar la fábula, hoy serían los girones del territorio los que se pudrirían lentamente sobre la superficie del mapa. Son los vestigios de lo real, no los del mapa, los que todavía subsisten esparcidos por unos desiertos que ya no son los del Imperio, sino nuestro desierto. El propio desierto de lo real.”

[4] Walter Benjamin en ‘Experiencia y pobreza‘ (1933): ‘La pobreza de nuestra experiencia no es sino una parte de la gran pobreza que ha cobrado rostro de nuevo y tan exacto y perfilado como el de los mendigos en la Edad Media. ¿Para qué valen los bienes de la educación si no nos une a ellos la experiencia? Y adónde conduce simularla o solaparla es algo que la espantosa malla híbrida de estilos y cosmovisiones en el siglo pasado nos ha mostrado con tanta claridad que debemos tener por honroso confesar nuestra pobreza. Sí, confesémoslo: la pobreza de nuestra experiencia no es sólo pobre en experiencias privadas, sino en las de la humanidad en general. Se trata de una especie de nueva barbarie. ¿Barbarie? Así es de hecho. Lo decimos para introducir un concepto nuevo, positivo de barbarie. ¿Adónde le lleva al bárbaro la pobreza de experiencia? Le lleva a comenzar desde el principio; a empezar de nuevo; a pasárselas con poco; a construir desde poquísimo y sin mirar ni a diestra ni a siniestra.’

[5]Kenneth J. Gergen sostiene en El yo saturado (1991): “Las tecnologías que han surgido nos han saturado de los ecos de la humanidad, tanto de voces que armonizan con las nuestras como de otras que nos son ajenas. A medida que asimilamos sus variadas modulaciones y razones, se han vuelto parte de nosotros, y nosotros de ellas. La saturación social nos proporciona una multiplicidad de lenguajes del yo incoherentes y desvinculados entre sí. Para cada cosa que ‘sabemos con certeza’ sobre nosotros mismos, se levantan resonancias que dudan y hasta se burlan. Esa fragmentación de las concepciones del yo es consecuencia de la multiplicidad de relaciones también incoherentes y desconectadas, que nos impulsan en mil direcciones distintas, incitándonos a desempeñar una variedad de roles que el concepto mismo de ‘yo auténtico’, dotado de características reconocibles, se esfuma. Y el yo plenamente saturado deja de ser un yo.”

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~ por Lillith Kozmicamente en 12/01/2013.

3 comentarios to “Whatcha see is whatcha get”

  1. Hola Colibri Lilith, saludos desde mexico, la verdad ya extrañaba estas reflexiones, y la verdad me parecen algo fascinantes, la verdad estoy sorprendido de la forma como ves la vida, y quisiera comentar algo de la forma en que percibo las vivencias diarias, estoy de acuerdo contigo en todo lo que mencionas, es verdad que la tecnologia moderna esta convirtiendo al ser humano en una especie de cyborgs, una especie de maquinas sin sentimientos, y que las grandes corporaciones han ido creandole al ser humano necesidades inecesarias, yo le llamamaria consumismo vano, porque no sirve de nada, y todo eso como lo logran, dijiste bien con proyecciones, bombardeo tras bombardeo de informacion masiva, nos hacen creer que con unas simples cremas nos pareceriamos a los actores y actrices mas famosos o no, o me hacen creer que con comprar una cerveza ya por eso estaria rodeado de mujeres bellas, que ilusos los que venden eso, pero mas ilusos los que lo consumimos no lo crees, todas esas proyecciones solo son alimento para el ego, y de eso si hay que preocuparse de no dejarlo crecer, porque si lo hacemos entonces si que nos convertiriamos en verdaderos cyborgs, y dijiste bien nos proyectan tantas cosas que ni siquiera tenemos tiempo de reflexionar ni siquiera un comercial cuando ya tenemos diez mas encima, y creo que eso es lo que nos vuelve fragiles y vulnerables, creo que cuando te das cuenta de lo que en verdad pasa, ese es el momento en que se debe uno detener y mirar que es lo que uno esta haciendo bien y que esta haciendo mal para saber en donde esta uno parado, y saber en verdad cual es el camino a seguir, recuerda lo que te dije de don juan matus, que existen muchos caminos pero solo uno tiene corazon, y ese es el que te hace sentir bien, y es el que se tiene que seguir, porque no te hara maldecir nada, y los otros si, y con respecto a lo que mencionas acerca de Georg Simmel acerca de ser humano con los humanos, es claro que gastariamos demasiada energia, y la llave para avanzar en el camino diario es ahorrar energia para tener mas fuerza en todo, me gustaria dejarte dos links busca esto ( La sabiduría del silencio interno ) el conocimiento tolteca, es conocimiento puro y ancestral en mi mexico, es bueno para el espiritu, te lo digo por experiencia, en lo personal creo que se debe de gastar solo la energia necesaria, espero sea de tu agrado y logres adquirir ese conocimiento tan anhelado por ti, recuerda que somos Colibries, esas aves tan pequeñas pero grandes a la vez son pequeños guerreros, jamas dejan de luchar, un abrazo de navidad, año nuevo y fraternal sobre todo, de parte de tu gran amigo, Daleth Colibri.

    articuloshqccll.blogspot.mx/2011/03/las-ensenanzas-de-don-juan-1_08.html

    youtube.com/watch?v=ixEJUPwSsuw

  2. Saludos a mi gran amiga Lillith Colibri, un abrazo con cariño desde mi mexico lindo para ti, sabes quiero compartirte este link, me parece que trae algo bueno, para tu buen gusto musical, un poco de soul para el espiritu, bueno estamos en contacto, y espero que no te molesten mis comentarios y los links que voy dejando regados a lo largo de tu blog, espero que tengas mi correo te lo envie un dia a tu mail, nos estamos leyendo, desde mexico tu gran amigo, Daleth Colibri.

  3. Daleth Colibri
    youtube.com/watch?v=50H1dt1J17w&list=UUkPDfWz1SWYXjnYKnjeu2Ow&index=4

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